sábado, 20 de septiembre de 2014

EL PAPEL DEL MAESTRO, ESTÁ MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA

Desde principios del siglo XX América latina comenzó a tantear el terreno de los diferentes pensamientos y tradiciones que discuten sobre el horizonte del conocimiento. Este horizonte se ha visto afectado a lo largo de la historia por situaciones de carácter, político, social, cultural e ideológico.

Aquí entra uno de los primeros agentes que hace discutible el punto de vista de los “pedagogos” latino americanos. Hablo del acercamiento que se da por parte de los estudiosos a las diferentes teorías pedagógicas, aproximación que está desprovista de un punto de vista crítico, cosa que lleva al error de aplicar un método como si este fuera universalmente válido.   

Como el texto de Tezanos dice, lo que posibilitó a los latinoamericanos estudiar la pedagogía fueron las diferentes traducciones al castellano de texto que originalmente pertenecían a otros idiomas. Lo que permitió difundir de forma acertada estás teorías, fue que se le encargó a expertos en la temática educativa y pedagógica llevar a cabo la traducción de dichos textos ya que delegarle está tarea a individuos que no estuvieran afianzados con el tema llevo a crear por ejemplo ambigüedades en el sentido del título de algún texto. Si tenemos en cuenta de que los latinoamericanos se estaba apropiando de un discurso descontextualizado, dificultaba aún más la cosas el hecho de que se afianzaran de un texto poco acertado en la parte del sentido y los concepto.

Luego de este conflicto inicial que afecta las posibilidades de la educación en Latinoamérica, tenemos  los efectos que esto produce sobre los maestros. Apropiarse de métodos externos llevo la imagen de docente hacía el declive, ya que luego de la escuela normal superior; que fue fuertemente influenciada por la fallida escuela normal francesa, se expandieron dos ideas: la primera hablaba acerca de que los maestros más que un saber profundo en pedagogía, requerían tener buenas bases en un saber específico, la segunda idea decía que para ser docente en alguna entidad educativa, no era indispensable saber enseñar. Sin embargo, con esto último me preguntó qué era “saber enseñar”, si se refería al conocimiento de todas las teorías para aplicarlas, posiblemente sería más útil no saber nada, ya que al educador no estar “atormentado” por toda una gama de métodos descontextualizados… con esto volvemos a la idea de que el lector de estas teorías está en la obligación de acercarse a ellas con una mirada crítica dispuesta desarmar todos los conceptos y si le es posible tenerlos en cuenta para la resolución de algún conflicto que se pueda dar. También se debe saber que los “fenómenos” que se den con los estudiantes, son eventos irrepetibles, por eso es muy complejo sacar una conclusión general de eventos tan particulares. 

Creo que la condición de maestro se concreta y toma significado gracias a su capacidad de percibir la realidad sociocultural y política de su tiempo, así como en la capacidad para transmitir una “caja de herramientas” (entiéndase como conocimientos que servirá para el desarrollo del o los estudiantes, que les permitirá interpretar y actuar en su realidad).

Aunque el texto nos da la perspectiva del concepto de pedagogía (y no un concepto único, nos enfrentamos a contraposición de lo que piensa Durkheim y Dewey). El primero ve la pedagogía como algo que no puede poseer un carácter científico legítimo, ya que por sí sola, le es imposible arrojar estadísticas concretas y seguras. Esto sólo podría hacerlo apoyándose en una verdadera ciencia, como la psicología; también dice que la pedagogía son ciencia y acciones, son teorías que permiten pensar las posibilidades de la educación, no practicarla. Dewey dice que la pedagogía sí puede pensarse como una ciencia, ya que si se pueden sacar datos estadísticos de alguna actividad educativa, estas pueden considerarse fuentes fiables y así permitir catalogar problemas que permitan llevar a cabo investigaciones. Verificando estoy datos a través de la practica podría generar unas conclusiones que beneficien al educador.

Pero debemos tener en cuenta que estos dos autores de teorías pedagógicas, posiblemente no ha tenido contacto con las aulas de clase, así que una vez más pretenden quiero recalcar lo importante de la experiencia entre la interacción Maestro –alumno/s. Querer darle un carácter netamente teórico es erróneo, ya que la práctica no puede ser pensada únicamente como medio de estudio científico, sino también como una forma de aportar a la educación; o sea que es un medio que impulsa al maestro para que este decida cómo enseña, qué enseña y para qué enseña. Como ya dije, es imposible esperar resultados específicos de un medio caracterizado por la diversidad y lo imprevisto. Aquí es donde el maestro tiene la ventaja, ya que él se enfrenta de forma permanente al aula de clase, que aunque conserve ciertos patrones, sabe reconocer la diversidad y se ha ido armando con elementos que le permiten responder a diversas situaciones.

No importa la asignatura, el docente tiene la capidad de construir un discurso motivador. No se trata de enrredar, como docentes tenermos la forma de convencer.

  


BIBLIOGRAFÍA

TEZANOS, Araceli , "Didáctica-pedagogía-ciencia de la educación: la relación que confirma la “excepción” francesa", Revista Educación y Pedagogía, Medellín, Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, vol. XVIII, núm. 46, (septiembre-diciembre), 2006, pp. 33-57.

RAMIREZ, Tatiana, “PEDAGOGÍA – CIENCIA DE LA EDUCACION”. Marzo, 28. Rescatado de: http://tatramirez.blogspot.com/2013/03/araceli-de-tezanos.html.

 


ROMERO, Alexander. Didáctica-pedagogía-ciencia. Octubre, 05 de 2012. Rescatado de: http://prezi.com/evbx7i-rd9sz/didactica-pedagogia-ciencia/

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